Vino
Lo que une a todas estas bodegas no es un único lenguaje arquitectónico ni un estilo de vino concreto. Es una convicción compartida: que el lugar donde se elabora y se degusta el vino debe contar la misma historia que lo que acaba en la botella. En las mejores, el edificio, el paisaje y la copa parecen tres capítulos de una misma historia.






